La maquinaria de deportación que heredó Trump

  • Wednesday, February 15th, 2017
Donald Trump ha prometido deportar a 3 millones de indocumentados. Sin proponérselo explícitamente, la administración de Obama logró deportar a más de 2.8 millones de personas. Por: Mariano Muñoz (@mariano_mnz) y Carolina Torreblanca (@caro_whitetower) El presidente Donald Trump ha prometido que deportará a millones de indocumentados. Para muchos esta propuesta suena descabellada, imposible de cumplir; sin embargo, para cumplir su palabra lo único que tiene que hacer el nuevo presidente es seguir los pasos de Barak Obama y de sus antecesores, quienes le heredaron una maquinaria de deportación bien aceitada. “Voy a construir un gran muro – y nadie construye muros mejor que yo – créanme”
Hay dos formas en las que el gobierno de los Estados Unidos expulsa a los migrantes indocumentados: remociones (removals) y regresos (returns). La diferencia radica en que una remoción requiere de una orden judicial para deportar a la persona, mientras que un regreso sólo significa el retorno inmediato a su país de origen. Los regresos ocurren generalmente cuando detienen a migrantes intentando cruzar la frontera, mientras que a personas que ya lograron entrar al territorio las deportan generalmente vía remociones. Otra diferencia entre remociones y regresos es que la primera genera antecedentes criminales para las personas si es que intentan volver a entrar a Estados Unidos. Históricamente el número de regresados ha sido mucho más grande que el número de removidos; muchas personas eran detenidas en su intento de cruzar la frontera, pero si lograban atravesar difícilmente eran deportados. Sin embargo, a partir de la presidencia de George W. Bush, la tendencia comenzó a revertirse; el numero de migrantes “regresados” comenzó a disminuir mientras que el número de removidos fue aumentado paulatinamente. Para la presidencia de Obama la tendencia histórica se había revertido: en 2011 hubieron más removidos que regresados. La disminución del número de regresados puede deberse en parte a que menos personas están intentado cruzar la frontera; estudios atribuyen este fenómeno a la lenta recuperación después de la crisis del 2008 y a las dinámicas demográficas mexicanas. Sin embargo, estas explicaciones dejan de lado el aumento paralelo en el número de removidos, que habla indiscutiblemente de un Estado que activamente está deportando a migrantes indocumentados y que no sólo se limita a proteger sus fronteras. “Me encanta la gente de México, pero México no es nuestro amigo” Los mexicanos son los principales afectados de esta política migratoria de remoción activa. En 2015, los connacionales representaron el 62 % de las remociones de inmigrantes. Si bien la tendencia parece indicar que el flujo de migrantes mexicanos que quieren entrar a Estados Unidos va disminuyendo, mientras aumenta el número de centroamericanos que intentan cruzar, esto todavía no se traduce a un cambio en la proporción de removidos: los mexicanos siguen siendo los principales afectados. El año pasado ese 62 % significó un total de 146,132 mexicanos deportados. El segundo país después de México con más deportados fue Guatemala, con 33,249 personas removidas; en tercer lugar se ubicó El Salvador con 21,920 personas, y luego Honduras con 20,309. La tendencia no es casualidad, la mayoría de los migrantes ilegales en Estados Unidos siguen siendo mexicanos, por lo que es más probable que regresen más connacionales que personas de otro país; Además, en su propio informe del 2015, el gobierno estadounidense reconoció que deportar mexicanos le resulta más fácil y menos costoso porque no tiene que incurrir en costos como transportación aérea de la persona a su país de origen. “[…] removals of non-Mexican nationals require ICE to use additional detention capacity, more time and effort to secure travel documents from the host country, and to arrange air transportation to remove the individual to the home country”. “Cuando México envía su gente, no están enviando lo mejor…” Contrario a lo que Trump le gustaría argumentar (ver alternative facts) la mayoría de los mexicanos deportados no son criminales. De las 235,413 personas deportadas en 2015, sólo 1,040 resultaron ser miembros de algún grupo o banda criminal, es decir tan solo el 0.4 %. De hecho, los números probablemente están sobreestimando el número de criminales deportados, pues como se ha documentado las faltas que cometen estos migrantes en su gran mayoría son faltas menores, además de que la orden de remoción genera antecedentes “criminales”, por lo que muchos mexicanos deportados catalogados como criminales quizá sean migrantes que han sido deportados anteriormente. Sólo en dos años el número de mexicanos deportados con antecedentes criminales ha sido mayor al número de quienes no tienen antecedentes de ese tipo: 2011 y 2012. Aún así, la diferencia fue pequeña: de 2,894 personas en 2011 y de 269 personas en 2012. Mientras que para todos los demás años el gobierno de Obama deportó a más migrantes que no tenían ningún tipo de antecedente criminal, siendo la diferencia más grande en su primer año: 92,201 personas más. “Tenemos algunos bad hombres y los tenemos que sacar” La administración de Obama significó muy malas noticias para muchos migrantes mexicanos. Aunque menos y menos de nuestros connacionales parecen estar queriendo entrar a Estados Unidos, la llegada de Trump a la presidencia -logro que probablemente consiguió no a pesar de, sino gracias a su discurso xenofóbico anti-inmigrante y anti-mexicano- no puede más que significar que las malas noticias continuarán. Lo terrible es que los instrumentos para deportar están listos y han sido utilizados de manera muy eficiente. Trump no tiene que construir ningún aparato burocrático ni policial, ni siquiera tiene que construir un gran muro, sólo tiene que usar lo que le fue heredado.   @Data4mx