Despertamos, y en México se habían duplicado los homicidios

José Merino (@PPmerino) y Jessica Zarkin (@jesszark)

En enero de este año nos quedamos con la siguiente imagen: en México se cometieron en ese mes 1,369 homicidios. En febrero se agregaron otros 1,268, para sumar 2,637 en total en los primeros dos meses del 2014. Hace unos días descubrimos que, de acuerdo con el propio gobierno, la suma de homicidios en ambos meses es de 6,090 “víctimas de homicidio”. ¡Más del doble de la cifra original! ¿De dónde salieron esos 3,453 homicidios adicionales?

 

La fuente: el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública publicó hace unos días un documento titulado “Informe de víctimas de homicidio, secuestro y extorsión”, en el que no se dan mayores detalles de la estimación, pero se aclara que son “Datos proporcionados y actualizados de manera mensual por las Procuradurías y Fiscalías de las 32 entidades federativas”.

Es la primera vez que se publica este documento, por lo que no hay forma de comparar con periodos anteriores, pero por supuesto, la cifra de casi 3,500 homicidios más respecto a los reportados en los informes de incidencia delictiva pide a gritos una aclaración.

Dolosos, culposos… y algo más

Si la cifra fuese cierta, y asumiendo que el promedio mensual se mantuviera de manera similar, al final del 2014 terminaríamos con una tasa de homicidios por cada 100 mil habitantes de 26, muy por arriba de los 15 reportados por el propio SNSP en 2013. Una locura. La tasa más alta en más de 14 años.

Un homicidio doloso es un asesinato en el sentido más básico: se termina intencionalmente con la vida de alguien. Un homicidios culposo, en cambio, carece de esa intencionalidad, es un acto involuntario aunque pueda ser resultado de la negligencia de quien lo comete. Se trata de muertes resultado de accidentes atribuibles, no obstante, a las acciones u omisiones de alguien. La sola idea de mezclar ambos en una sólo valor es, no hay otra forma de decirlo, absurda.

Piensa algo absurdo y acertarás. ¿Es posible que hayan sumado homicidios dolosos y culposos?
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Sí, eso hicieron.

En enero y febrero se contabilizaron 2,835 homicidios culposos en todo el país. Junto con los homicidios dolosos, arrojan una suma total de 5,472 homicidios. ¿Por qué creemos que eso es justo lo que hizo que de repente se nos duplicaran los homicidios? La suma de homicidios dolosos y culposos es igual a la nueva cifra de víctimas en Sinaloa, Guerrero, Baja California Sur, Yucatán y Tlaxcala.

Sí, pero en las otras 27 entidades ni así dan las cuentas: la suma de víctimas supera incluso a la suma de ambos tipos de homicidio, y aquí sí nos quedamos sin respuestas.

En Chihuahua hay 35 víctimas más; en Michoacán, 39; en Nuevo León, 43; en Tamaulipas, 57; en el Estado de México, 92, y en Guanajuato, 105.

Esos 105 homicidios “extras” en Guanajuato suman más que los 93 homicidios dolosos reportados en enero y febrero. Por su parte, en el Estado de México, esos 92 homicidios inexplicables representan el 25% de los 374 homicidios dolosos reportados en ambos meses.

En total, en todo México, las víctimas reportadas por el propio gobierno federal con base en datos de las procuradurías estatales superan por 618 la suma de homicidios dolosos y culposos. Asumamos que fue una torpeza sumar ambos tipos, pero esas 618 víctimas adicionales contabilizadas por procuradurías estatales merecen ser explicadas: equivalen al 23% del total de homicidios dolosos reportados en todo el país en enero y febrero de este año.

Productividad de secuestradores
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En el caso de secuestros, la cifra de incidencia de ambos meses sumó 276 denuncias en todo el país, mientras que la cifra de víctima, 330. Se trata de una diferencia de 52. Podemos pensar que se abre una sola averiguación previa aunque se trate de más de un secuestrado y que la diferencia se explica por ello.

De cualquier forma, llama la atención que 24 de esos 52 hayan ocurrido en Tamaulipas, que reportó 38 denuncias de secuestro en los datos de incidencia delictiva, pero 62 en el conteo de víctimas. Le siguen Michoacán y Morelos, con 9 y 7 de diferencia respectivamente. Esto es, 77% de las diferencias en las cifras de secuestros vienen de esos tres estados. Otros estados, como Tabasco o Veracruz, mostraron un número alto de denuncias, pero diferencias nulas entre ambas cifras.

La única explicación posible es que en Tamaulipas, Michoacán y Morelos la probabilidad de secuestrar a más de una víctima, por razones que se nos escapan, es sustancialmente más alta que en otros estados.

Extorsiones sin… extorsionados 
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Hasta ahora, al menos, tenemos la certeza de que no se reportan menos víctimas que casos de incidencia delictiva. Eso sería aún más absurdo, dado que implicaría que hay delitos sin víctimas.

En lo que toca a extorsiones, la cifra de víctimas suma 1,305, contra 1,209 en la de incidencia delictiva. Una diferencia de 96 que, de nuevo, podría explicarse por la existencia de más de una víctima por extorsión. De estas 96, 67 se concentran en el Estado de México, el Distrito Federal y Tamaulipas, esto es, 70% del total.

Pero lo que es verdaderamente sorprendente es que en Veracruz la suma de delitos llega a 36 en el reporte de incidencia, mientras que la suma de víctimas llega a 20: hay 16 extorsiones sin extorsionado. El único otro estado con un balance negativo es Quintana Roo, que suma 48 extorsiones contra 46 víctimas.

Moraleja

El gobierno federal ha asumido el papel de vocero de datos cuestionables de las procuradurías estatales y lo ha hecho sin el tacto de revisar y pedir corregir datos que a todas luces son erróneos o cuestionables.

Hay tres opciones: 1. La federación genera protocolos de generación de datos delictivos, capacita a procuradurías estatales y monitorea su cumplimiento. 2. La federación asume la tarea de generar datos a partir de averiguaciones previas y asume la responsabilidad sobre ellos (tarea que se antoja inviable de cara al pacto federal). 3. Seguimos como estamos.

No es un tema menor. Los datos del SNSP son la única fuente oportuna de datos sobre homicidios y sobra decir que los homicidios en México son uno de los problemas centrales en los que necesitamos diagnósticos oportunos y precisos. Asimismo, son la única fuente de información sobre el resto de delitos.

Tampoco se trata de un problema nuevo. La otra fuente de información sobre homicidios proviene del Sistema Nacional de Información sobre Salud (SINAIS), procesados por el INEGI, que no se basan en averiguaciones previas, sino en reportes de médicos legistas.
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Bien, entre 2008 y 2012, el Sinais sumó 18,207 homicidios más que el SNSP. Esto es, 18,207 cuerpos más que averiguaciones previas. No hay modo de ser más enfático en la diferencia: el excedente de cuerpos sobre averiguaciones previas entre 2008 y 2012 supera el total de homicidios dolosos reportados por el SNSP en 2013, 18,147.

¿Por qué esto no es un escándalo en México? No sabemos.

De estos más de 18 mil cuerpos, el 52% se concentraron en dos estados: Chihuahua, 5,780, y el Estado de México, 3,679.

Los errores no se distribuyen aleatoriamente. La impunidad… tampoco.