El INE y la búsqueda de los que ya no están

José Merino (@PPmerino) y Jessica Zarkin (@jesszark)

Cada elección, la autoridad electoral se da a la tarea de buscar al 10% de los electores inscritos en la lista nominal, para que de ellos salgan los siete funcionarios que organizarán la elección por cada casilla (cuatro activos y tres de reserva). Es una tarea titánica; tan solo en la elección del 2012 implicó ir a los domicilios de 7.9 millones de mexicanos para garantizar la elección en 140 mil casillas a manos de un millón de ciudadanos. El encuentro entre funcionarios electorales y ciudadanos no está libre de tropiezos y portazos. Un número importante de los ciudadanos insaculados en la primera etapa no responden afirmativamente al llamado; no quieren, no pueden, o… no están. En la elección de 2012, un total de 5.5 millones de ciudadanos insaculados en la primera etapa (de 7.9 millones) no pasó a la segunda insaculación. Hay un total de 39 razones por las que un ciudadano no pasa a la siguiente ronda de insaculación, que van desde que tiene que cuidar a un familiar, pasando por un rechazo directo, hasta que la vivienda está vacía o el ciudadano desafortunadamente falleció. La lista nominal se actualiza a partir de la iniciativa misma de los ciudadanos que se registran o cambian de domicilio; pero también, cuando la iniciativa no puede venir de los ciudadanos, a partir de registros oficiales. Este es el caso de los fallecimientos, en donde de la lista nominal se eliminan a quienes hayan fallecido a partir de actas de defunción. Pero ello no impide que personas fallecidas sigan apareciendo en la lista nominal y sean por tanto insaculados y buscados en el domicilio registrado en su credencial de elector. Adán Abraján Hace apenas unos días nos enteramos del caso de Adán Abraján, uno de los 43 jóvenes desaparecidos en Iguala el 26 de septiembre del 2014 y que salió justamente insaculado para vigilar el proceso electoral de este año en su sección electoral del distrito XVII en el municipio de Tixtla, Guerrero. Además de Adán, otros tres de los 43 jóvenes desaparecidos fueron igualmente insaculados por la autoridad electoral. La reacción de la madre de Adán, Delfina de la Cruz, fue de entendible indignación. Sobre la desaparición de su hijo, viene una autoridad a buscarlo para cuidar un proceso electoral que madres y padres de los 43 normalistas quieren, de hecho, impedir.
Como resultado, el INE mismo se disculpó con doña Delfina. Esto es entendible en términos de prudencia, pero no en términos del proceso de insaculación mismo. Primero, porque Adán está desaparecido, no muerto -no hay por tanto un acta de defunción para quitar su nombre de la lista nominal. Segundo, porque es de hecho muy común que al momento que los representantes del INE acuden a los domicilios encuentran que el ciudadano insaculado falleció. Sólo en la elección de 2012, un total de 35,522 ciudadanos insaculados fueron reportados como fallecidos después de haber visitado sus domicilios dado que aparecían aún en la lista nominal. Esto es 0.63% del total de negativas en la primera insaculación. Una proporción muy cercana al porcentaje de mexicanos que mueren cada año: 0.52%. Otro saldo de la violencia Pero el caso de Adán tampoco es único en otro sentido: ahí donde hay más violencia, hay igualmente más ciudadanos reportados como fallecidos en la primera insaculación electoral. Adán -decíamos- está desaparecido, no muerto; pero su desaparición ocurrió en un entorno de niveles altos de homicidios. 0 Como se observa, existe una relación positiva entre tasa de homicidios y el porcentaje de negativas por fallecimientos; aunque claramente hay casos anómalos en esa relación. De un lado, hay un conjunto de municipios oaxaqueños con niveles bajísimos de violencia, pero porcentajes altos de fallecimientos; ello se asocia factiblemente a variables de desarrollo humano y marginalidad. Del otro lado, hay ciudades con niveles altísimos de violencia, que no se corresponden a proporciones similares de negativas por fallecimiento: Praxedis Guerrero, Guadalupe y Matamoros, en Chihuahua. 1 (1) La relación queda un poco más clara cuando vemos los datos por estado. Entre los estados con un porcentaje de negativas por fallecimientos por arriba del promedio nacional se encuentran Chihuahua, Coahuila, Durango, Guerrero, Sinaloa y Tamaulipas. Estados con las tasas promedio de homicidios entre 2009 y 2012 más altas. Aunque también hay ahí mismo algunos casos anómalos, como Campeche y el Distrito Federal. 2 La conexión queda mucho más clara cuando promediamos el porcentaje de rechazos entre los municipios con tasas de homicidio por arriba del promedio nacional para los años 2009-2012, y aquellos por debajo. El promedio de negativas por fallecimiento a nivel nacional es 0.63% respecto al total de negativas; pero en los municipios menos violentos es de apenas 0.57%, mientras que en los más violentos crece a 0.81%. 3 Del mismo modo, la tasa de homicidios en los municipios con negativas por fallecimiento menores al promedio nacional es de 19.7 por cada 100 mil habitantes, mientras que en los municipios con negativas por fallecimiento mayores al promedio nacional sube a 27.9. Violencia y los que faltan mapas Si la tasa de defunciones no violentas se distribuye de manera uniforme sobre los municipios de México, podríamos aproximarnos al número de ciudadanos con negativas por fallecimiento por municipio usando la lista nominal (dado que de manera constante se insacula aleatoriamente al 10% de la lista nominal de cada sección electoral), y desde ahí agregar el promedio de homicidios anual para identificar el porcentaje de negativas atribuible a la violencia. Haciendo este ejercicio vemos que cada homicidio entre 2009 y 2012 se asocia a .08 más negativas por fallecimiento. Esto es, de las 35,522 negativas por fallecimiento, entre 7,261 y 9,514 de éstas podrían deberse a homicidios. Es una proporción muy alta, dado el porcentaje que cada año muere por homicidios respecto al total de defunciones. Creemos que ello se debe a que en la lista nominal se mantienen aquellos para los que no existe un acta de defunción antes del inicio del proceso electoral, factiblemente ahí hay una sobre representación de casos de homicidio. Otro saldo de nuestra violencia.