Homicidios en 2013 (son más de lo que nos contaron)

Por: José Merino (@PPmerino) y Jessica Zarkin (@jesszark)

INEGI publicó la semana pasada los datos completos de homicidios dolosos de 2013 a nivel municipal. Si bien ya conocíamos los datos preliminares a nivel estatal publicados hace un par de meses, la imagen, como los datos, estaban incompletos.

Es por ello que queremos concluir 2014 contándoles qué pasó en 2013. Tardío, sí, pero indispensable.

Datos preliminares revelaron que se habían cometido 22,732 homicidios en 2013. Ahora sabemos que se cometieron 330 homicidios más, o 23,063 en total.

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Eso significa que declaraciones como la de EPN que enfatizaban que “esta tendencia a la baja es consistente con los datos publicados en el Inegi. De acuerdo con este órgano autónomo en 2013, que es el último dato dado a conocer públicamente se registraron 12.5 por ciento menos homicidios dolosos que en 2012.”ya no son del todo correctas.

Entre 2012 y 2013 los homicidios cayeron 11.2 por ciento.

Una caída que es más baja a la publicada por INEGI a mediados de este año y más baja a la propuesta con los datos de averiguaciones previas por homicidios dolosos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP) –que la ponía en 15.7%.

La diferencia entre los datos de INEGI y el SNSP es llamativa: desde 2008 los homicidios de INEGI (basados en reportes de médicos legistas) es superior a las averiguaciones previas que reporta el SNSP; pero 2013 es el año en el que la diferencia es más grande en todo el periodo. El año pasado hubo 1.26 homicidios reportados por INEGI por cada averiguación previa del SNSP; este es el ratio más grande del que tenemos conocimiento, seguido por 2010, cuando fue de 1.25; y muy por encima de 2008 (1.06), o incluso 2012 (1.19).

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Con esto, México cierra 2013 con una tasa de homicidios de 19.5 por cada 100 mil habitantes. Aquí lo llaman baja sustancial en violencia, pero en comparación al resto del mundo seguimos siendo un país 19 veces más violento que España, Italia, Corea del Sur, Francia, Gran Bretaña, Canadá o Portugal.

Además, la cifra de 19.5 homicidios por cada 100 mil habitantes es muy engañosa: en homicidios pesa mucho dónde vives, quién eres y cuántos años tienes.

Vivir en dos países…

De los 23,063 homicidios cometidos en 2013, 20,273 de las víctimas fueron hombres contra 2,647 mujeres. Eso pone a los hombres en una tasa de 33.5 por cada 100 mil hombres y a las mujeres en 4.6 por cada 100 mil mujeres. Esta es la diferencia entre vivir en Sudáfrica y Estados Unidos.

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A pesar de ello, es importante rescatar ciertos patrones en tiempo. Mientras que la tasa de homicidios entre hombres cayó 18.4 puntos porcentuales entre 2011 y 2013, la de mujeres cayó en apenas 4%. La razón: en 2013 mataron a 3,984 hombres y a 46 mujeres menos que en 2011, el año más violento en el periodo.

Es más, los picos de violencia no son los mismos para mujeres y hombres. En el periodo 2006-2013, el año más violento para hombres, como a nivel nacional, fue 2011 con una tasa de 41 homicidios por cada 100 mil hombres y en mujeres fue 2012 con una tasa de 4.8 homicidios por cada 100 mil mujeres.

Edad iguala vulnerabilidad

Más allá de ser hombre o mujer, también importa cuántos años tienes. En 2013 las mujeres más vulnerables fueron las de 30 a 44 años, grupo que tuvo la tasa más alta del año en 6 por cada 100 mil mujeres de esa edad, seguido por las de 15 a 29 años con una tasa de 5.98.

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Aunque, es importante precisar, que en términos absolutos se ve a la inversa: el año pasado asesinaron a 802 mujeres entre 30 y 44 años mientras que asesinaron a 948 mujeres entre 15 y 29 años. La diferencia entre tasas y absolutos refleja el hecho que seguimos siendo una población femenina joven.

Ahora bien, si mejor vemos el periodo completo (2006-2013) en promedio las jóvenes de 15 a 29, contrario a 2013, tuvieron la tasa más alta de homicidios con 4.76 por su grupo de edad comparado a 4.58 entre las de 30 a 44 años.

Uno de los datos más importantes a destacar entre las mujeres de distintas edades es el crecimiento en homicidios entre las más grandes –algo que creemos podría estar relacionado con menos homicidios de jóvenes relacionados al crimen organizado versus la constante de los homicidios de mujeres por ser mujer (i.e. feminicidios).

Con 1,062 homicidios, 2013 fue el año más violento para las mujeres entre 30 y 44 años, con 802 homicidios 2012 para las mujeres entre 15 y 20 años, con 613 homicidios 2011 para las mujeres mayores de 45 años y con 198 homicidios 2009 para las niñas de 0 a 14 años.

De las mujeres, solo dos grupos observaron alzas en sus tasas de homicidios en 2013 comparado a 2012: las de 30 a 44 años con un crecimiento de 0.67% y las de 45 años o más con un crecimiento de 1.75%. Al contrario, entre las de 15 y 29 años bajó de un año al otro 11.1% y entre las de 0 a 14 años se mantuvo constante.

Entre hombres, el 72% de los asesinados en 2013 tenían entre 15 y 44 años. En promedio, la tasa más alta del periodo la observamos entre los de 30 y 44 años (contrario a mujeres) y fue de 54 homicidios por cada 100 mil hombres de esa edad. Seguido por los hombres de 15 a 29 años con una tasa promedio de 43, los hombres mayores de 45 años con una tasa promedio de 28 y los de 0 a 14, con una tasa muy similar a la de las niñas, de 3.5 por cada 100 mil.

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De nuevo encontramos diferencias en los picos de violencia por grupo de edad. El pico de los hombres entre 30 y 44 años fue en 2010, año en el que llegó a 77 por cada 100 mil habitantes, más de 3 veces la nacional. No obstante, el pico entre hombres de 15 a 29 años fue en 2011 con una tasa de 63.

Contrario a las mujeres, donde observamos alzas ligeras en las tasas de 2012 a 2013, en todos los grupos de edad de los hombres la tasa cayó. La caída más pronunciada se dio en el grupo de 15 a 29 años, que fue de 17.9 puntos porcentuales; la de los hombres entre 30 y 44 años fue de 11.59%.

Como siempre, la geografía importa

A nivel estatal la entidad con la tasa de homicidios promedio más alta para el periodo 2006-2013 fue Chihuahua con una tasa promedio de 82 por cada 100 mil habitantes. Le sigue Guerrero con una tasa de 48, Sinaloa de 44, Durango de 39 y Baja California de 27 por cada 100 mil habitantes. Aunque Guerrero rebasó a Chihuahua el año pasado.

No obstante, si vemos cambios en el tiempo, la violencia se ha movido geográficamente en el territorio mexicano.

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Solo dos estados observan una tendencia constante a la alza en su tasa de homicidios a partir de 2008, estos son el Estado de México y Puebla. Datos que se contraponen a afirmaciones como la de Eruviel Ávila, quien afirmó que “hoy por hoy les puedo reiterar y les puedo afirmar y comprobar que afortunadamente la incidencia delictiva en el Estado de México va a la baja”.

En 2013, los top cinco estados más violentos fueron Guerrero (64.78 por cada 100 mil habitantes), Chihuahua (58.66), Sinaloa (41.60), Morelos (33.56) y Colima (32.22). Los últimos dos no habían aparecidos antes en estos puesto. En 2012, por ejemplo, la lista se conformó de Chihuahua (77.02), Guerrero (75.61), Durango (48.07), Sinaloa (48.0) y Tamaulipas (45.65). Y en 2011 el orden fue Chihuahua (126.43), Guerrero (69.55), Sinaloa (69.13), Durango (62.88) y Nayarit (51.84).

En la mitad de las entidades de la República cayó la tasa de homicidios de 2012 a 2013. La caída más pronunciada fue en Nuevo León, equivalente a 50 puntos porcentuales, seguido por Tamaulipas de 44% y Durango de 43%. A la alza tenemos a Baja California con un incremento de 29% y Tabasco y Chiapas con un incremento de 24%.

Los datos vienen a contar otra historia a la que los gobernadores u otros funcionarios públicos nos trataron de presumir.

Kiko Vega dijo “gracias a los gobiernos del PAN nuestro estado es uno de los más seguros de México. En materia de seguridad pública, en los últimos 5 años han bajado casi todos los delitos: En lo referente al secuestro la incidencia bajó un 74%. El robo de vehículo, disminuyó en 41% y los homicidios cayeron el 31%”. En efecto desde 2009 se venía observando una caída en la tasa de homicidios en Baja California, que llegó a 17 por cada 100 mil habitantes en 2012, tasa casi equivalente a 2006, lo ignorado por el ex alcalde de Tijuana es el repunte en 2013 (mencionado arriba).

En enero de 2014 Cesar Duarte informó que “de 2010 a la fecha, los homicidios en el estado de Chihuahua se han reducido en 92 por ciento”. Si comparamos la tasa de 2010 con la de 2013, la caída fue de 67%, no de 92% como presumía el gobernador. Y no debemos olvidar que Chihuahua sigue con una tasa tres veces más alta que la nacional.

Y ni hablar de Guerrero. Roberto Campa, subsecretario de Prevención y Participación Ciudadana de la Secretaría de Gobernación (Segob), aseveró que “efectivamente en Guerrero tenemos niveles de delincuencia por encima de los niveles de la media nacional, pero vamos avanzando. (…) Si nos fijamos en el delito que mejor representa la violencia de una sociedad que son los homicidios dolosos, podemos decir que pasamos de una cifra en 2012 de 2 mil 310 a una cifra en 2013 de 2 mil 87. Tuvimos una reducción importante de ese delito tan importante y que lo estamos viendo y ahora tenemos 280. Las cifras van a la baja”. De acuerdo, sí bajaron los homicidios en 14% entre un año y el otro, pero esa es una reducción menor a la observada nacionalmente o en otros estados violentos; desde 2013 Guerrero es el estado con la tasa de homicidios más alta a nivel nacional, lugar que repetirá en 2014.

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A nivel municipal, los municipios con más de 15 mil habitantes más violentos de 2013 fueron Guadalupe y Calvo (CHH) con 328 homicidios por cada 100 mil habitantes; Benemérito de las Américas (CHP) con 189 ; Rosales (CHH) con 184 ; Arcelia (GUE) con 64 ; Urique (CHH) con 163; Guachochi (CHH) con 154; Batopilas (CHH) con 150; Jojutla (MOR) con 149; Jiménez (CHH) 147; San Fernando (TAM) con 147; Iguala de la Independencia (GUE) con 143; Balleza (CHH) 137; General Plutarco Elías Calles (SON) con 132; Coyuca de Catalán (GUE) con 132; Coyuca de Benítez (GUE) con 126; Boycona (CHH) con 114; Santiago Jamiltepec (OAX) con 110; Choix (SIN) con 107; Acapulco (GUE) con 105; y Apatizingán (MIC) con 103.

Estos no siempre han sido los más violentos. En 2011, por ejemplo, la lista la encabezó Rosales (CHH) con una tasa de 295 por cada 100 mil habitantes. En 2010 fue Miguel Alemán (TAM) con una tasa de 309 homicidios.

De los municipios que tuvieron una población promedio por encima de 15 mil habitantes en el periodo, sólo en ocho la tasa de homicidios ha crecido consecutivamente cada año desde 2008. Estos son Arriaga (CHP); León (GUA); Guadalajara (JAL); Atizapán de Zaragoza (MEX); Chimalhuacán (MEX); La Paz (MEX); Tlalnepantla de Baz (MEX) y Puebla (PUE).

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Si en lugar de 15 mil habitantes nos quedamos con municipios que tienen más de 100 mil habitantes, la ciudad más violenta en 2013 fue… Iguala de la Independencia (GUE), con una tasa de casi 150 homicidios por cada 100 mil habitantes. Vemos ese dato del 2013 y no podemos evitar cuestionarnos cómo ninguna autoridad actuó para prevenir lo que observamos en septiembre del 2014.

A Iguala le sigue Acapulco (GUE), Apatzingán (MIC), Cuauhtémoc (DIF) con 102 homicidios por cada 100 mil habitantes y Cuernavaca (MOR) con 92 por cada 100 mil habitantes.

¿Qué diferencias hay con averiguaciones previas?

Por último quisimos hacer un ejercicio para ver diferencias significativas entre el número de averiguaciones previas por homicidio doloso (SNSP) por estado y el número de homicidios cometidos (INEGI).

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Sólo en cuatro de 32 estados existen más averiguaciones previas que homicidios: Morelos, Puebla, Quintana Roo y Chiapas. En el resto exceden el número de homicidios a las averiguaciones. Chihuahua tiene la diferencia acumulada (2008-2013) más alta con 6,470 homicidios más que averiguaciones, seguido por el Estado de México con 5,058 más, Baja California con 1,721 más y el Distrito Federal con 1,706 más.

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Vemos que existe una relación positiva entre la diferencia y la tasa de homicidios así como entre la diferencia y la población del estado. Es decir, entre más gente hay y más violento el estado, es más probable la disparidad en cifras. En algunos casos se deberá a que se abre una sola averiguación por fosa común (sin importar el número de cuerpos) por ejemplo, en otros casos quizás se deba a la falta de capacidad en las procuradurías estatales.

Cierto, estados más violentos y/o poblados muestran una diferencia mayor entre ambas fuentes de datos; pero claramente algo más ocurre en donde tenemos estados que bajo ambos criterios siguen mostrando diferencias brutales por encima de lo “esperado”, centralmente: Chihuahua; Estado de México; y Baja California. Las procuradurías de esos tres estados nos deben desde ya una explicación clara.

Lo hemos dicho hasta la náusea aquí mismo, pero es una de esas cifras que vale repetir: desde 2008 INEGI ha contabilizado 135,809 homicidios; mientras que el SNSP ha sumado 112,602 averiguaciones previas; una diferencia total de 23,207 casos. Para ponerlo en contexto, la diferencia entre ambas cifras supera el número de averiguaciones de todos los años entre 2008 y 2013. Si queríamos encontrar un número que sintetizara la total ineficacia de nuestro sistema de justicia penal, ahí lo tenemos.

¿Que será de 2014?

Sucesos como Tlatlaya e Iguala modificaron sustancialmente nuestro entendimiento de la violencia. Pasamos de pensar la violencia como algo ajeno a pensarla como algo resuelto. 2013 y 2014 nos responden que no, que ni nos es ajeno, ni lo hemos superado.

Algo similar debimos haber concluido si hubiésemos tenido oportunamente los datos completos del 2013. Por datos completos no referimos a los que se remiten a la realidad física de cuerpos (INEGI), y no a la irrealidad de averiguaciones previas (SNSP). Sí, pero también a los datos mismos y no al reporte adelantado de INEGI.

Es hasta diciembre del 2014 que podemos tener la película completa de los homicidios del 2013. Un año entero (casi dos si pensamos en los datos de enero del 2013). ¿Cuándo tendremos la película completa del 2014? ¿Hasta diciembre del 2015?

No es una exquisitéz… si algo muestran los datos del 2013 aquí analizados, es que ya desde entonces Iguala debió centrar la atención de todos los niveles de gobierno. Cerramos el 2014 con Iguala en el centro de nuestro dolor y furia. ¿Qué lamentaremos en 2015 gracias a algo que nos negamos ver en 2014?