¿Impuestos y gasto reducen la desigualdad en México? No, no realmente

Por: José Merino (@PPmerino), Eduardo Fierro (@EDUFIERRO) y Jessica Zarkin (@jesszark)

 

No debería de sorprender a nadie: México es un país extremadamente desigual. Y uno debería preguntarse entonces si la distribución de impuestos y gasto ayuda a disminuir esta desigualdad. Según datos de la propia Secretaría de Hacienda y de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico, la respuesta es sí, pero muy poquitito… (que se parece mucho a un no).
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El Índice de Gini en nuestro país (donde 0 es total equidad y 1 total inequidad), después de gastos e impuestos, se reduce únicamente en 0.07 puntos (14%), mientras que en países como Austria las reducciones son superiores al 40%. Es decir, no sólo empezamos antes de impuestos y gasto público con una desigualdad brutal, sino que incluso después de que el gobierno interviene, la desigualdad permanece prácticamente igual. Sólo Chile redistribuye menos que nosotros fiscalmente.
¿Por qué? Veamos algunas razones.

 

1. Hay una clara desigualdad inicial
Dividiendo el ingreso en 4 diferentes fuentes, la mayoría recae en los deciles de mayores ingresos. Además, es interesante mencionar que las mayores diferencias son en ingresos cuyas fuentes provienen del pasado –intereses y actividad profesional y alquiler–.
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2. Los que ganan más pagan más, pero no mucho más 
A pesar de ello, cuando hacemos el mismo ejercicio con las contribuciones a Seguridad Social y el Impuesto Sobre la Renta, vemos que las contribuciones al Impuesto Sobre la Renta del 10% de la población más rica son de 68.7%. Una cifra superior a la proporción de ingreso, sí, pero no brutalmente superior.
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3. Impuestos regresivos
Al ver el gasto en bienes exentos de IVA –libros, colegiaturas, periódicos, revistas– y los bienes con IVA 0% –medicinas, transporte y transporte público–, aunque los deciles más bajos son los más beneficiados comparándolo con la composición del gasto total, el 10% de los hogares más rico sigue siendo el más beneficiado.
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Respecto al Impuesto Especial sobre Producción y Servicios, como es de esperarse, la mayor parte de la recaudación proviene de hogares de mayores ingresos, sobre todo en bebidas alcohólicas.
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4. Combo de gastos progresivos y regresivos
Como lo planteamos en una entrada anterior, el gasto público en educación también es altamente regresivo. Aunque la proporción de hogares que mandan a sus hijos a una escuela privada crece conforme crece el ingreso, una gran proporción de hogares de altos ingresos asisten a escuelas privadas conforme crece el nivel educativo, probablemente debido a las crecientes tasas de deserción escolar conforme se reduce el ingreso.
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El gasto público en salud pinta lo mismo que educación: es altamente regresivo. Las afiliaciones al IMSS, ISSSTE y otras instituciones de salud pública son mayores conforme mayor es el ingreso del hogar. Por ejemplo, más del 60% de los afiliados al ISSSTE pertenece a hogares del 30% más rico y al 50% más rico en el caso del IMSS. La excepción parece ser el Seguro Popular: la mayoría de los afiliados pertenece a hogares de menores ingresos, mientras que casi el 48% de las cuotas proviene de hogares de mayores ingresos.
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La Secretaria de Hacienda también presenta el coeficiente de concentración del gasto para diferentes conceptos. El coeficiente crece a medida que el gasto sea más regresivo (que ayude más a hogares de mayores ingresos) y se reduce conforme sea más progresivo (que apoye en mayor proporción a hogares de menores ingresos). Entonces, mientras que el programa Oportunidades es el que más abona en contra de la desigualdad, las becas a Educación Superior y los pensionados del ISSSTE son los programas que más ayudan a los hogares de mayores ingresos.
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En suma:
Si bien la reforma fiscal implica algunas modificaciones progresivas a este esquema fiscal, sobre todo en lo que toca al ISR en ingresos altos, su impacto sobre el nivel de desigualdad pre y post intervención fiscal del Estado será moderado; especialmente cuando otros impuestos progresivos a consumo (i.e. colegiaturas) fueron desechados. Queda por supuesto por ver los cambios en gasto… pero esa película no nos la pasaron en la discusión de la reforma.

Fuente:
* Estimaciones de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, “Distribución del pago de impuestos y recepción del gasto público
por deciles de hogares y personas. Resultados para el año de 2010”.
+ Estimaciones de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico. OECD.Stat consultado el 15 de octubre de 2013.
Para consultar los datos, da click en esta liga .