Para algunos, partido mata elección

Para algunos, partido mata elección: ¿El fútbol reduce participación en la elecciónes de ayuntamientos en México?

Por  DATA4

El 5 de agosto de 2007 el Necaxa se enfrentó ante Tigres de la UANL mientras se llevaba a cabo la elección para Presidente Municipal en Aguascalientes. Necaxa perdió el encuentro 2-1 y en el terreno electoral salió triunfador el PRI sobre el PAN con apenas 1.8 por ciento de votos de diferencia, lo equivalente a 5 mil 731 personas. Ese día, un 12 por ciento menos de hidrocálidos en la lista nominal salieron a votar, comparado a la elección de 2004; sólo la quinta parte de ellos hubiera bastado para revertir el resultado electoral a favor del PAN, quien poseía la presidencia municipal desde hace seis años.

¿Qué llevó a que menos hidrocálidos votaran ese año? ¿Tuvo algo que ver con que había partido de fútbol? ¿Más mexicanos prefieren quedarse en casa a ver la en la cancha que participar en las urnas?

 
 
ELECCIÓN
PARTICIPACIÓN
 
 
 
 

Eso pensaron el PAN y Morena. Ambos partidos le pidieron al Instituto Nacional Electoral (INE) que se reprogramara el partido amistoso entre México y Brasil este próximo 7 de junio. Argumentaron de todo: que podría promover el color verde y por lo tanto beneficiar a partidos como el PVEM; que podría distraer a los votantes; y finalmente, que podría impactar la equidad e imparcialidad de la contienda electoral. Ante las disyuntivas propusieron una de dos cosas: que el partido fuera más noche o que la Selección Mexicana utilizara un uniforme alterno. A pesar de ello, el INE rechazó la petición de ambos y todos podremos ver el partido este domingo a partir de las 15:00 horas.

Aunque no podemos saber mucho acerca de los sesgos que puede, o no, generar una playera verde en los votantes, y mucho menos a qué se referían al hablar de equidad e imparcialidad, sí podemos probar si el PAN y Morena tenían razón al decir que el fútbol alejaría a los votantes de las urnas.

Si analizamos todas las elecciones locales para elegir a Presidentes Municipales y regidores desde el 2000, año en el que se llevó a cabo la primera elección presidencial democrática, encontramos que en todas las zonas metropolitanas, tengan o no equipo en el máximo circuito, cuando en un mismo domingo hay elecciones y fútbol profesional (incluso si no tienen equipo o si no es su equipo el que juegue), la participación electoral cae un 3 por ciento; es decir, mientras que en una elección local podemos esperar que el 62 por ciento de los ciudadanos inscritos en la lista nominal en las zonas metropolitanas de México salgan a votar, cuando hay partido de fútbol, esta cifra cae a entre un 57 y 59 por ciento (ver nota metodológica).

Esta caída permanece incluso cuando incluimos en el análisis factores que sabemos también influyen el nivel de participación, como población, qué tan competitiva es la elección, el porcentaje de electores que votaron la elección pasada, si la elección local coincide con una elección federal, y un conteo de años si la participación ha cambiado en el tiempo.

Resulta que salir a votar es pegajoso en el tiempo e importa mucho qué tanto participaron los ciudadanos en la elección pasada. Un aumento del 1 por ciento en la participación en la última elección lleva a un aumento de 0.2 en esta elección.

También importa cuántas personas viven en ese municipio. Si la población incrementa en 10 por ciento, la participación electoral cae en 0.4. Más años democráticos también llevan a mayor participación. Un año democrático más incrementa la participación en 1 por ciento. Por último, las elecciones federales invitan a más gente a votar. Cuando concurren las elecciones federales con las locales, la participación aumenta 3.9 por ciento.

Todo lo anterior es el efecto de cualquier partido que coincide con una elección local en una zona metropolitana, sean los equipos y las ciudades que sean. Pero si observamos qué ocurre sólo en las ciudades que tienen un equipo en Primera División cuando tienen elecciones y su equipo local juega –lo cual sucedió 123 veces en los últimos 14 años–, el efecto es mucho mayor. La participación electoral decrece entre 4.5 y 8.2 por ciento respecto a las ciudades con equipo profesional, pero sin partido el día de su elección.

Veamos un caso que ejemplifica el efecto anterior. El 11 de noviembre de 2007 el Toluca le ganó 2-0 al Morelia en “La Bombonera”, asegurando así el segundo lugar de cara a la Liguilla. El triunfo de los Diablos Rojos se consolidó mientras que en Morelia amarraba la presidencia municipal el PRI sobre el PAN con la ayuda de 47 por ciento de los purépechas con derecho a votar. Para la próxima elección, y sin partido de fútbol de por medio, salieron a votar cerca de 50 mil michoacanos más. Así, con una participación electoral de 58 por ciento y apenas 0.7 (o 2 mil 317) en diferencia de votos, el PRI permaneció a la cabeza de la ciudad.

Algo es seguro, este 7 de junio algunos saldremos a votar, otros nos quedaremos en casa a ver el fútbol, y otros más haremos las dos cosas. De cualquier forma, en México el fútbol parece tener prioridad sobre la política.

 

NOTA METODOLÓGICA

La base de datos de elecciones fue compilada por Data4, utilizando datos bajados de los institutos electorales de cada estado.

Los datos de partidos de fútbol se tomaron de diversas fuentes, específicamente medios de comunicación especializados en deportes.

Para el análisis estadístico se utilizaron una serie de diferencias de medias y un modelo de regresión lineal, con un ponderador generado usando Coarsened Exact Matching (CEM) y con simulaciones de Clarify.