Si desapariciones auguran tragedias, aquí las 32 alarmas de México

Por: Jessica Zarkin (@jesszark) y Pepe Merino (@PPmerino)

Un dato que tiene uno que repetir para empezar a ponderar: hay, a julio de 2014, 22 mil mexicanas y mexicanos desaparecidos desde 2006. De éstos, poco más de 13 mil desaparecieron en el sexenio de Felipe Calderón y 8 mil en lo que va del sexenio de Enrique Peña Nieto.

Existe información sobre ellas y ellos. El Gobierno Federal tiene los datos para tomar acción, y si algo probó el caso de Iguala del cual escribimos la semana pasada, es que parece haber una tácita decisión de ignorar sus propios datos.

Iguala, desafortunadamente, no es el único municipio donde han crecido el número de desaparecidos. Y lo menos que nos debemos es tomar seriamente sus lecciones.

Nuevos, viejos y renovados focos rojos

Si comparamos la tasa anualizada de 2014 con la tasa de desaparecidos del año más violento de Calderón (2011), encontramos que son 333 municipios los que se pintan de rojo –es decir, donde creció la tasa.

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La mayoría de esos municipios, el 17%, están en Veracruz –para sorpresa de Javier Duarte, quien dice que ahora sólo se habla de robo de frutsis en los Oxxosdel estado, probablemente en su círculo seguro– seguido por Jalisco y Puebla con 10% y 6% respectivamente.

El problema no es menor, particularmente cuando lo vemos por sexo. No son los mismos municipios en ambos casos y por lo tanto la lógica diría que no debería ser la misma estrategia de política pública.

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Para las mujeres el riesgo de desaparecer aumentó en 226 municipios. La tasa subió, en promedio 11.4 puntos en estos municipios. Si a nivel nacional hubiésemos observado un incremento de igual magnitud, hablaríamos de 7 mil mexicanas. Para estos 226 municipios hablamos de casi mil mujeres desaparecidas.

De nuevo la mayoría de los municipios los concentra Veracruz, aunque debemos hacer nota de lo que está sucediendo en Colima, Guanajuato, Puebla y Campeche.

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Para los hombres, la situación empeoró en 247, o el 10% de los municipios del país. Y para ellos, en promedio la tasa de desaparecidos por cada 100 mil hombres subió 19 puntos. Un incremento en la tasa de este volumen a nivel nacional hubiera implicado la desaparición de 11 mil hombres mexicanos.

Veracruz continua liderando en la concentración de municipios con incrementos en la tasa de hombres desaparecidos, seguido por Jalisco, Guanajuato, Tamaulipas y Michoacán.

Las 32 alarmas de fuego

A pesar de lo anterior, podríamos exigirle un poco más a los datos y quedarnos sólo con aquellos municipios cuya tasa de desaparecidos fue mayor en 2014 que en 2013, que en 2012 y que en 2011. Es decir, en donde ha habido un incremento ininterrumpido en tres años consecutivos.

De hacerlo nos quedaríamos con los 32 municipios donde el sentido de urgencia de tomar algún tipo de acción es inaplazable.

32 municipios de los cuales cuatro están en Colima, uno en Chiapas, dos en Guanajuato, dos en Guerrero, cuatro en Jalisco, uno en el Estado de México, cuatro en Michoacán, uno en Nuevo León, cinco en Puebla, dos en Querétaro, cuatro en Veracruz y uno en Yucatán.

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El alza en la tasa de desaparecidos más llamativa es la de Manzanillo. En este municipio desaparecieron tres personas en 2010, 12 personas en 2011, 13 personas en 2012, 26 personas en 2013 y van 31 en este año.

Eso significa que cerraría 2014 con incremento porcentual de 2 mil 868% en su tasa de desaparecidos comparado a 2010.

Lo de Lázaro Cárdenas, en Michoacán, tampoco es menor. De continuar igual, se espera que desaparezcan 28 personas más en ese municipio de las que desaparecieron en 2011 (41 y 13 respectivamente).

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Si sólo vemos a las mujeres desaparecidas nos quedaríamos con 19 municipios. El salto más impresionante en su tasa por cada 100 mil mujeres es el de Jiménez, Tamaulipas. Se espera que cierre este año con una tasa 209% más alta que su tasa de 2011 – 79 contra 25 desaparecidas por cada 100 mil mujeres.

En términos absolutos es la diferencia entre cuatro desaparecidas contra una en 2011, pero ojo, que en un municipio de 8 mil 617 habitantes de los cuales 4 mil 323 son mujeres, que desaparezcan cuatro de ellas es alarmante.

Más impactante quizás es que León y Puebla cerrarán 2014 con 140 mujeres desaparecidas cada uno (en 2010, por ejemplo, desaparecieron tan solo cuatro y ocho en esos municipios, respectivamente). A nadie puede pasarle de noche la desaparición de 140 mujeres.

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Para los hombres la alarma debe prenderse en 22 municipios. En cuanto a tasa, el incremento más grande lo observamos en Angostura, Sinaloa – cuya tasa en 2014 será 43 puntos más alta que la de 2011 (57 y 14 por cada 100 mil hombres respectivamente), seguido por Tepatitlán de Morelos y Ameca, ambos en Jalisco; e Iguala de la Independencia, Guerrero.

Ahora bien, en términos absolutos el caso de Juárez resulta el más delicado ya que en 2013 el número de desaparecidos en ese municipio regresó a los niveles de 2007 y se espera que en 2014 sean 12 más (68 vs. 80).

Prevenir y no lamentar

Lo que sucedió en Iguala es incuestionablemente trágico, justo por ello debemos evitar que, como de costumbre, la atención se limite a lugares en donde hay mucha luz mediática posterior a la ocurrencia de episodios brutales de violencia.

Ahora que tenemos información oportuna sobre los desaparecidos en todo el país – nosotros hasta el pasado julio, el gobierno, asumimos, hasta el día de ayer- es momento para exigir que se haga algo en todos aquellos municipios que corren el riesgo de ser el próximo Iguala. Por lo menos, un diagnóstico que explique su número anómalo de desapariciones.

Si quieres consultar los datos de los 32 municipios haz clic aquí.